DE LOS ACTOS CULTURALES A LAS FIESTAS ESTUDIANTILES...
Uno de los tesoros más valiosos de un país es
su Acervo Cultural, es decir, todas las manifestaciones culturales y artísticas
formadas por las tradiciones, costumbres y hábitos que se van transmitiendo de
generación en generación. Venezuela tiene una gran variedad de bailes que estoy
seguro recordamos de nuestros primeros años en el colegio, en los inolvidables
“actos culturales” que se escenificaban por lo general, durante las fechas
patrias. Por eso, para honrar nuestros recuerdos, y para ilustrar a mis
lectores de las nuevas generaciones, comenzaré esta 3ra parte, rememorando
algunos bailes de mi época escolar.
El que recuerdo con más cariño es el baile de “Los
Chimichimitos”, sobre todo porque era muy simpático ver a los niños, en
parejas, disfrazados de distintos personajes, liderados por “la negra y el
negrito”, seguidos de personajes como “la vieja y el viejito” y “la gorda y el
gordito”, entre otros, y bailando al compás de la canción que decía: “los
chimichimitos estaban bailando el coro corito, tamboré”. Vale decir que en esa
época nadie hubiera pensado en prohibir el baile por “racismo” o “bullying” …
definitivamente, éramos menos complicados.
El Carite, el Pájaro Guarandol y la Burriquita
eran bailes donde destacaban los niños que hacían de personajes principales,
bien sea dentro de una figura o disfraz de un pez y de una lancha, dentro de un
pájaro o dentro de una burra, respectivamente. El Oriente del país nos regaló
esos bailes, aunque la Burriquita se baila en algunos estados centrales,
andinos y llaneros.
Otro baile que se interpretaba con mucha
frecuencia era el Sebucán, también conocido como el baile de las cintas y el
palo. Los bailarines danzaban alrededor de un gran palo o tronco del cual
colgaban cintas de colores. Cada bailarín tomaba una cinta y se iba
entrecruzando con los otros bailarines hasta que el tronco quedaba cubierto por
un lindo “tejido”.
Por supuesto, no podía faltar, en Maracaibo,
una danza representativa de la cultura local: la Yonna, mejor conocida como la
Chichamaya. Éste es un baile tradicional autóctono del pueblo Wayú (Guajiro), y
en el cual una mujer avanza al ritmo del tambor, desafiando y persiguiendo a un
hombre, que retrocede tratando de no caer.
Pero de todos los bailes en actos culturales celebrados
en el colegio, el que ocupa un lugar especial en mis recuerdos es “La Muñeira”
(si la memoria no me falla, creo que así se llamaba): danza que siempre bailaban dos amigas del
colegio, ambas de ascendencia gallega. Ellas presentaban su vistoso baile,
ataviadas con trajes típicos de la región de Galicia (España), pero había un “pequeño
detalle” de producción: ambas eran muy perfeccionistas, por lo que en la mayoría
de ocasiones en que bailaron, si alguna se equivocaba, la otra le reclamaba en
pleno acto; primero de forma sutil, con alguna señas, para pasar luego a
reclamos cada vez más airados (eso sí, cual profesionales, no perdían la
sincronización)… al punto que, en el momento más importante del acto, ambas “zapateaban”
de la rabia, se daban la espalda, y salían del escenario, dejando el acto
“botado” y a todos nosotros, los espectadores, como “novios de pueblo”,
vestidos y alborotados…jejeje…cosas de muchachos (bueno, más bien, de
muchachas)...
Volviendo a los bailes “mundanos”, algo que se
ha perdido en el tiempo es bailar las “suaves”, llamadas también baladas o boleros…
Las minitecas de los 70´s-80´s basaban su “performance” en varias sesiones o
“sets”; por ejemplo, dependiendo del público y la ocasión, podían empezar con
guarachas o merengues, después salsa, seguido de las “suaves”, como para bajar
las revoluciones, y luego las “modernas”, que bien podía ser música Disco, Pop
o New Wave. Si la ocasión era una fiesta de 15 años, una vez finalizado el vals
de la quinceañera con su padre, hermanos y familiares cercanos; comenzaba a
sonar un pasodoble, lo cual era la señal para que iniciara formalmente la
fiesta y los invitados pudieran comenzar a bailar. Uno de los pasodobles mas famosos en nuestras fiestas es "Y viva España" interpretada por Memo Morales con la Billo´s Caracas Boys.
El set de “suaves” era el momento propicio
para que los noviecitos o “empates” tuvieran su momento de la noche, o para que
el que estaba “echando los perros” pudiera concretar o no su conquista. Un par
de temas clásicos fueron “After the love has gone” de Earth, Wind & Fire (Tierra,
Viento y Fuego) y “Hard to Say I´m sorry” de Chicago.
Aunque fueron incontables las fiestas a las
que asistí durante mi adolescencia en Maracaibo, no puedo olvidar el que creo
que fue el lugar ideal para celebrar una fiesta y donde se realizaron las
mejores “rumbas” de mis años de bachillerato, el salón de fiestas del edificio
de una compañera de estudio española. La ubicación era estratégica,
prácticamente podías llegar con facilidad desde cualquier punto de la ciudad y
en el medio de transporte que prefirieras; era una amplia terraza, muy fresca,
ya que la brisa entraba con fuerza y no era necesario el aire acondicionado; tenía
una gran barra y amplios baños. No puedo olvidar los bailes de disfraces que
allí se desarrollaron, uno mejor que el otro, pero la fiesta más recordada, y a
la cual no fui porque estaba castigado (por exceso de “rumbas” en las semanas
anteriores), fue una que pudiéramos llamarla “la vaquera” ya que terminó con
una “tángana” descomunal, como la de los bares de las películas del Oeste,
donde peleaban todos los presentes en el bar. En esa época no había forma de
que algún evento o suceso se hiciera “viral” como hoy en día, y todos nos
enteramos de lo que pasó, el día lunes cuando regresamos a clases (la fiesta
fue un sábado) al ver a varios de nuestros compañeros, con los ojos morados y
la cara llena de “curitas” por los golpes recibidos. Me contaron que mientras los
invitados disfrutaban de la fiesta, llegó un chico con un grupo de amigos, y se
consiguió con uno de los presentes en el salón con quién tenía ciertas
rencillas… casi de inmediato estalló la pelea; prácticamente un “todos contra
todos”, incluso algunas de las chicas repartieron “silletazos” para defender a
sus compañeros. Pero lo cómico del cuento es que con nosotros estudiaban unos
“mellizos o morochos” (gemelos) que eran muy traviesos... en esa época eran de
los más “bajos” de la clase, y todos nos asombramos porque uno de ellos llegó
completamente ileso a pesar de ser pequeño de tamaño (el otro mellizo estaba como los demás
participantes de la pelea, más golpeado que “pocillo de loco”)… el muy muérgano
durante la golpiza se mantuvo escondido debajo de una mesa, y cuando tenía a
algunos de los rivales cerca, salía, le soltaba un golpe, y se volvía a
esconder debajo de la mesa… puro instinto de supervivencia…jajaja.
Ya entrados los años 80, y graduado de
Bachiller de la República, cambié de rumbo y me fui a estudiar mi primera
carrera en la Isla de Margarita. Acababa de ocurrir uno de los momentos más
importantes en la Venezuela Contemporánea, el famoso “Viernes Negro”, nefasto
día que representa un hito que cambió nuestra historia económica. Hasta ese día
se mantuvo oficialmente la estabilidad y fiabilidad que desde la segunda década
del siglo XX había caracterizado al bolívar, cuya última cotización libre con
respecto al dólar fue al valor fijo de 4,30 bolívares. A partir de ese momento,
desapareció la Venezuela Saudita, la del “Ta´barato, dame dos” y comenzamos a
transitar un tortuoso camino de sucesivas devaluaciones de la moneda hasta el
día de hoy…en fin, ya todos sabemos lo que esto representó ya que aún seguimos
pagando las consecuencias.
Una de los efectos inmediatos de ese suceso,
afortunadamente positivo, fue el incremento del turismo nacional… era muy
difícil viajar al exterior con el nuevo precio del dólar y el control
cambiario, por lo que los viajes de la clase media a Miami, Aruba o Contadora,
fueron sustituidos por los viajes a “La Perla del Caribe”, la cual no sólo
ofrecía playas espectaculares y mucha diversión, sino que también, era una
zona declarada “Puerto Libre de
Impuestos”, con sus licores, delicateses y mercancía seca, adaptados al
presupuesto del turista criollo. Hay un par de temas de Guaco, que retrataron
esa realidad, en dos tiempos: “Adiós Miami” y “Margarita Vice (Vais)”.
En Margarita disfruté de muchas rumbas, tanto en
los sitios nocturnos de moda en esa época: las discotecas Village Club y la
Doce-34; como en las fiestas populares de muchas de sus poblaciones. Recuerdo
que me causó una gran impresión cuando asistí a una de las “casetas” durante
las fiestas patronales de Punta de Piedras, lugar donde viví durante mi primer
año en la isla. El grupo musical de turno se ubicaba en uno de los extremos de la
pista de baile, y ésta estaba rodeada por rejas separadoras (imagínense un
“corral”), y, a pesar de que la música se escuchaba en todo el sitio, para
tener “derecho” a bailar debías pagar la cuota establecida que te permitía
ingresar a la pista de baile, y allí podías danzar hasta que terminara el set
del grupo musical. Una vez sucedido esto, debías salir, y volver a pagar
entrada para el siguiente set. Curioso ¿no?
Recuerdo haber bailado muy buena salsa con las
agrupaciones locales y con la música de minitecas. Mejoré mucho mi baile con
temas duros como “Cuero na' ma" de José Mangual Jr. y “Ansias” de Ralphy Santi; pero también con
temas de la salsa romántica en sus inicios, como “Que maravilla fue sentirte”
de la Orquesta Chaney.
Cuando viajaba de vacaciones a Maracaibo,
frecuentaba con mis amigos un sitio que por muchos años fue referencia en la noche
marabina: El Pub Club 2. Pero sobre todo recuerdo las canciones que, en el
éxtasis de la noche, hacían que los más “sifrinos” se “desarmaran” en la pista
de baile… “El Higuerón” del Binomio de Oro y “Las Tapas” de Lisandro Meza.
Durante mis estudios en Margarita, tanto en las
fiestas que armábamos como en las discotecas, estuvieron de moda ritmos como el Synthpop, el New Wave y el Reggae.
Sonaron con insistencia canciones como Break my Stride de Matthew Wilder, Never
Ending Story de Limahl o Sunshine Reggae de Laid Back.
Y por supuesto, el merengue, mucho merengue,
ritmo que se convirtió en dueño y señor del ambiente musical latino de los 80´'s.
La lista de las canciones que bailé en esa época es extensa, pero no puedo
dejar pasar, por los recuerdos de momentos compartidos con grandes amigos, un
cuarteto de grandes temas: “El Jardinero” de Wilfrido Vargas, “Cama y Mesa” de
Fernandito Villalona”, “Si tú te vas” de 4:40 (aún Juan Luis no era el
principal protagonista) y por supuesto, el tema con el que mi buen amigo y
morocho “Vasco” hacía su mejor intento para bailar merengue: “Amor Verdadero”
de Willy Colon.
Y hablando de Amor Verdadero, al poco tiempo
de haber regresado de Margarita a Maracaibo, tuve la oportunidad de encontrarme
con mi alma gemela, mi media naranja y compañera de vida desde hace 33 años, Mi
Cielo, quien resultó ser una excelente bailarina y con la cual tengo un sinfín
de anécdotas de rumbas y bailes, pero que serán comentadas en otra oportunidad.
Comparto con ustedes otra canción también llamada “Amor Verdadero”, pero
interpretada por Oscar D´León y la cual es uno de nuestros temas favoritos como
pareja.
Por cierto, quiero agradecer de todo corazón a
todos ustedes, mis lectores, por la receptividad hacia estos artículos
quincenales y por el cariño manifestado en sus numerosos comentarios, tanto en
el blog como a través de Whatsapp; sin embargo, a partir de este momento, la
frecuencia de publicación pasará a ser de carácter mensual, así que, disfruten
un mes de memes de Julio (jajaja), y nos reencontramos en agosto.
Ruben G. Gil Medina
Franklin
02 de julio de 2022









Muy bueno todo,como añoró el miami de 4.30 . Bendiciones Bhilla.Te amo
ResponderEliminarJa ja ja Bhilla a buen rumbo, y felicitaciones Tito por mantener vivo nuestro mayor tesoro. Nuestra identidad y los recuerdos.
EliminarQue bueno Tito, me remonte a mis propias rumbas,
ResponderEliminarExcelente tito
ResponderEliminarNo solo me has tocado el corazón por ver la forma tan bonita en la que me recuerdas, sino q en esta ocasión me has hecho reír a carcajadas …… si es cierto , la rivalidad ( sana ) entre Blanca y yo en esos años fue muy evidente 😅😅😅😅 con el tiempo y la madurez eso ha quedado atrás y ahora somos grandes amigas 🥰🥰🥰 y como siempre , tus relatos los hago míos y me traslado a esa hermosa época de nuestra juventud . Gracias Ruben , y espero con ansias tu siguiente blog 🤩🤩🤩🤩🤩
ResponderEliminarExcelente Tito!!👏👏👏
ResponderEliminarBuenísimo, ahora es q lo leo !
ResponderEliminarExcelente Rubén!
ResponderEliminarGracias por hacernos revivir tantos momentos hermosos